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Adriana Agrelo |
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Bueno, un buen día Pepito se despertó con el reflejo de una luz muy fuerte, a que no saben de donde venía esa luz ? Era una linternita que sostenía Ivana entre sus manos. Ivana y su hermanita Erica, eran dos nenas traviesas que estaban leyendo a escondidas de su mamá debajo de las sábanas el cuento de Cenicienta, que les había regalado su tía Adriana. Cuando Pepito se despierta, ve a las nenas y le dá ganas de conocer ese país donde los chicos leen su historia y !Plum Cataplúm ! ! ! ! ! de un salto aterriza en la panza de Erica y se escapa de su casa, o sea del libro donde vivía. Las nenas se asustan un poquito y no saben muy bien que pasó pero cuando alumbran el libro con la linternita ven que hay un agujero muy grande y que Pepito ya no está. Pepito mientras tanto camina por la oscuridad tropezándose con juguetes, muebles y todo cuanto encuentra a su paso, hasta que distingue una luz y por poco es pisado por unas pantuflas gigantes. Era Carlos, el papá de Ivana y Erica que, tambaleándose por el pasillo, medio dormido y con todos los pelos parados iba rumbo al baño. Mejor me escondo en un lugar seguro - dijo Pepito - y corrió detrás de una maceta que había en el balcón. A la mañana siguiente, cuando el sol salió, Pepito se desperezó y tan fuerte lo hizo que se cayó a la calle, justo adentro del camión de la basura. ¡¡¡Puff, qué olor ! ! ! - me parece que este país no me está gustando nada, puff, puff - De repente, el camión empezó a moverse y Pepito a rodar como una pelota, rodó, rodó y rodó y fue a parar a una montaña de basura. Asustado sacó su redonda cabezota color zapallo de entre una lechuga y unas latas de tomate y salió corriendo hasta llegar a un gran camino. Pepito, sentía el ruido de los autos que zum, zum, zum, pasaban a su lado hasta que un auto se detuvo y el saltó por la ventana y fue a parar adentro de una mochila.
¿Qué había dentro de esa mochila ? pinturitas de colores, gomas de borrar, cuadernos para pintar, plasticola, y ay ! ! unas tijeritas para cortar papel que justo, justo lo pincharon en la cola. ¿De quién sería esa mochila tan linda y llena de cosas ? De repente una mano se metió adentro y empezó a revolver y sacó un cuaderno, las pinturitas y a ¡¡¡¡Pepito ! ! ! ¡¡¡Ay, ay, ay mamita ! ! !- gritó Ivana, que cuando lo vió a Pepito se asustó muchísimo. ¿Qué pasa? - dijo la maestra.
Ivana escondió a Pepito de nuevo en su mochila. Nada, nada Seño..., me pinché con la tijerita - mintió Ivana y se tocó la nariz, no sea cosa que le creciera como a Pinocho.
¿Qué voy a hacer con este zapallo ? pensaba Ivana, y no se le ocurría nada...hasta que en el patio, le contó a Erica y ella dijo : Ya sé, llamemos al Hada Madrina, ella tiene un gran cerebro y sabrá que hacer -
Entonces el Hada que siempre aparecía
cuando las nenas la llamaban les dijo :
Hola, hada madrina, estoy
muy asustado en este país, pero no quiero volver jamás al libro, porque me
aburro muchísimo, aunque aquí me han dicho que los chicos se comen a los
zapallos como yo , y que las mamás hacen puré de zapallo, Sí Pepito, pero yo tengo una buena idea, te voy a convertir en .....un lindo gatito, blanco como el algodón con manchitas negras como el carbón - y después de decir esto lo tocó con su varita mágita y allí estaba ronroneando el gatito Pepito. ¡¡¡Qué contentas estaban las nenas con ese gatito mimoso ! ! !. Cuando llegaron a casa le contaron a papá y a mamá la aventura de Pepito y le pidieron permiso para que el gatito se quedara a vivir con ellas en la casa.
Mamá y papá les dijeron que sí y Pepito felíz se despide de nosotros con un MIAUU MIAUU MIAUU. Colorín colorado la historia del zapallo Pepito se ha acabado. Tengan cuidado chicos cuando leen de noche con linterna a ver si se escapa del libro algún otro personaje. |
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